Querétaro: 40 grados hoy, inundaciones mañana

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SINCONCESIONES

Querétaro registró esta semana temperaturas de hasta 40 grados en el norte del estado, una muerte confirmada por golpe de calor, y una declaratoria de emergencia anticipada por la temporada de lluvias que ya comenzó a golpear con fuerza. Para este fin de semana, el Servicio Meteorológico Nacional ubica a la capital queretana como la ciudad con mayor riesgo meteorológico del país: 88% de probabilidad de lluvia, vientos de hasta 56 kilómetros por hora —los más intensos registrados a nivel nacional— y la advertencia de que los días críticos ya llegaron. El clima extremo no es una amenaza futura en Querétaro. Es la realidad de esta semana.

Lo que resulta revelador no es el fenómeno climático en sí —las ondas de calor seguidas de lluvias torrenciales son el patrón que el cambio climático ha instalado como nueva normalidad en el centro del país— sino la forma en que el estado se está preparando para recibirlo. El director de Protección Civil estatal, Javier Amaya, informó que las reuniones de preparación para la temporada de lluvias comenzaron desde finales de abril, anticipándose al calendario habitual de mediados de mayo. Es una señal positiva. Pero una declaratoria de emergencia que se anuncia antes de que ocurra la emergencia es también una confesión: sabemos que viene, sabemos que puede hacernos daño, y aun así la ciudad sigue siendo la misma de siempre.

Una ciudad que anticipa la emergencia pero no transforma su infraestructura no está prevenida. Está resignada.

Las mismas calles que se encharcan cada año se seguirán encharcando. Los mismos arroyos que se desbordan con cada tormenta fuerte volverán a hacerlo. La muerte por golpe de calor de esta semana ocurrió en un estado que, como el resto del país, carece de protocolos robustos de atención a población vulnerable durante olas de calor: adultos mayores, trabajadores al aire libre, personas en situación de calle. Ese es un problema que nos hace ver que aunque se sepa que el calor extremo va a matar gente, no se tienen sistemas de respuesta a la altura de esa amenaza.

Querétaro no puede controlar el clima. Pero sí puede controlar cómo responde ante él. Eso exige drenajes rehabilitados antes de que lleguen las lluvias, refugios climatizados abiertos durante las olas de calor, alertas tempranas que lleguen a quienes más las necesitan y presupuesto etiquetado para infraestructura de resiliencia climática, no solo para reuniones de coordinación. El termómetro ya avisó. Ahora toca demostrar que lo escuchamos.

Sin Concesiones es una columna de opinión semanal de El Progresivo. Las opiniones expresadas son responsabilidad del medio.

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