Morena quiere Querétaro. Querétaro, no tanto

SINCONCESIONES

Morena llegará a las elecciones de 2027 en Querétaro con 125 mil militantes organizados, con el respaldo explícito de la presidenta Claudia Sheinbaum y con una maquinaria territorial que no había tenido en ninguna contienda anterior en este estado. Todo eso, sin embargo, no resuelve el problema más elemental que enfrenta el partido guinda de cara a la gubernatura: no tiene candidato. O peor aún: tiene demasiados, y ninguno convence lo suficiente.

Las encuestas de Arias Consultores, levantadas en febrero de 2026, retratan con crudeza la situación interna. Santiago Nieto encabeza las preferencias con apenas el 25.2%, seguido por el diputado Gilberto Herrera con 9.8% y la dos veces candidata Celia Maya con 7.1%. El dato que debería preocupar a la dirigencia es otro: casi la mitad de los simpatizantes morenistas en el estado —el 46.8%— no sabe quién debería llevar la bandera del partido. Eso no es abundancia de opciones. Es ausencia de liderazgo.

El 46.8% de indecisos dentro de Morena no habla de riqueza de opciones. Habla de que ninguna convence del todo.

Frente a ese escenario interno, el PAN llega en mejor posición. El alcalde capitalino Felifer Macías aparece en las encuestas con 46.4% de intención de voto frente al 29.5% de Nieto en un escenario de careo directo, según Poligrama. Querétaro sigue siendo, junto con Aguascalientes, uno de los dos únicos estados donde el blanquiazul supera a Morena en preferencia ciudadana. Perderlo sería un golpe simbólico y político de primera magnitud para la oposición nacional.

La dirigente estatal de Morena, Gisela Sánchez, insiste en que el partido está unido y que el proceso de selección de candidatura comenzará formalmente a mediados de 2026 mediante encuestas. Es el guión oficial. Lo que no dice ese guión es que la fragmentación interna —visible en facciones como la llamada “TUCOGIL”, opositora al control de Herrera sobre la estructura estatal— puede costar más caro que cualquier diferencia en las encuestas ciudadanas.

Querétaro no es un estado que Morena pueda tomar por asalto. Doce años de gobiernos panistas han construido una inercia que no se deshace con voluntad ni con militantes. Para romperla hace falta lo que, por ahora, el partido gobernante no ha logrado mostrar: un nombre que una, no que divida. El reloj ya corre.

Sin Concesiones es una columna de opinión semanal de El Progresivo. Las opiniones expresadas son responsabilidad del medio.