Regreso a clases: casi 11 mil pesos que muchas familias no tienen

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El lunes 31 de agosto regresan a las aulas más de 400 mil alumnos de educación básica en Querétaro. Para las familias que pueden prepararlo con tranquilidad, es el inicio de una nueva etapa. Para una parte importante de los hogares queretanos, es el inicio de una deuda.

Preparar a un hijo para el ciclo escolar 2026-2027 cuesta en promedio 10 mil 916 pesos en Querétaro. Eso incluye útiles, uniforme, calzado, mochila, libros, lentes si los necesita, bata de laboratorio si aplica. Es el cálculo de la propia Cámara de Comercio del estado — no una estimación alarmista, sino la cifra que el sector comercial usa para proyectar su derrama económica.

El salario mínimo mensual en Querétaro es de 9 mil 582 pesos.

Es decir: mandar a un hijo a la escuela cuesta más de un sueldo mínimo completo. Y eso es por un solo hijo.


Una familia con dos hijos en primaria — situación de ninguna manera inusual en Querétaro — enfrenta un desembolso potencial de más de 21 mil pesos antes de que empiece septiembre. En un hogar donde el ingreso principal ronda el salario mínimo o apenas lo supera, esa cifra no es un gasto. Es una crisis.

La lista de útiles escolares, por sí sola, subió 12% respecto al ciclo anterior en el estado. No es un capricho del mercado ni un accidente: es inflación acumulada en cuadernos, colores, reglas y plumones — artículos que no tienen sustituto y que la escuela pide desde el primer día.

Frente a ese escenario, la respuesta institucional fue organizar una Feria de Regreso a Clases en la Unidad Deportiva de El Pueblito, en Corregidora, con descuentos de entre 10 y 30%. También se habilitaron opciones de préstamo a través de cajas de ahorro participantes, con montos de hasta 20 mil pesos.

Hay que leerlo de nuevo: la solución que el sistema ofrece a las familias que no pueden pagar los útiles de sus hijos es endeudarse.


No es la primera vez que esta columna señala la brecha entre el Querétaro que aparece en los indicadores y el que viven las familias de a pie. Ya lo documentamos con las rentas, con el costo de vida, con los universitarios que trabajan de noche para pagar donde dormir. El regreso a clases es la misma historia contada desde la mochila de un niño de ocho años.

Hay algo particularmente doloroso en esta ecuación: la educación pública es, en teoría, gratuita. Los libros de texto los entrega la SEP sin costo. La inscripción no debe cobrarse. Y sin embargo, el costo real de mandar a un hijo a la escuela pública en Querétaro en 2026 asciende a casi 11 mil pesos por ciclo escolar.

¿Por qué? Porque la gratuidad oficial no cubre el uniforme que la escuela exige. No cubre el calzado que el reglamento especifica. No cubre los materiales adicionales que cada maestro lista en los primeros días. No cubre la mochila, los colores de marca que algunos maestros piden específicamente, la agenda escolar, la calculadora para secundaria.

La escuela pública es gratuita en el papel. En la práctica, tiene un costo que no todas las familias pueden absorber.


Hay familias que lo resuelven como pueden: comprando en mercados de segunda mano, compartiendo materiales entre vecinos, pidiendo prestado, aplazando. Hay madres que llevan semanas guardando de a poco para llegar al 31 con algo. Hay padres que este fin de semana están haciendo cuentas que no cierran.

Y hay niños que van a llegar el lunes sin todo lo que la lista pedía, y que van a sentarlo en el primer día de clases, frente a compañeros que sí llegaron completos.

Ese momento — discreto, silencioso, cargado — no aparece en ningún indicador de calidad educativa. Pero existe. Y forma parte de la experiencia escolar de miles de niños queretanos cada agosto.


El regreso a clases en Querétaro genera una derrama económica proyectada de 2 mil 800 millones de pesos en el estado. Es una cifra que la Cámara de Comercio celebra con razón: activa papelerías, tiendas de uniformes, zapaterías, ópticas. Es dinero real que circula en la economía local.

Lo que esa cifra no dice es de dónde sale ese dinero. Sale de familias que muchas veces no lo tienen de sobra, que lo consiguen a crédito, que lo priorizan sobre otras necesidades porque mandar a los hijos a la escuela no es opcional.

El lunes, más de 400 mil niños queretanos entrarán al salón. Algunos con la mochila nueva. Otros con la del ciclo pasado remendada. Todos con el derecho, en papel, a una educación gratuita y de calidad.

El papel y la mochila remendada cuentan historias distintas. Esta columna prefiere escuchar las dos.


Querétaro de a Pie es la columna de comunidad y sociedad de El Progresivo. Se publica cada semana. Si tienes una historia que contar, escríbenos.

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