El que se mueve ¿saldrá en la foto?
Santiago Nieto lleva siete semanas recorriendo Querétaro sin parar. Desde que renunció al IMPI el último día de mayo, el ex titular de la Unidad de Inteligencia Financiera ha estado en colonias populares de la zona metropolitana, en municipios serranos como Peñamiller, en asambleas con militantes y este sábado en Corregidora, donde el Partido del Trabajo le dio un respaldo formal que, aunque no es vinculante, manda una señal clara a los otros nueve aspirantes: hay un favorito, y ya tiene aliados. Hoy, en declaraciones a El Financiero, Nieto fue directo: ve condiciones reales para la alternancia en Querétaro en 2027. No es un deseo. Es una lectura electoral que merece tomarse en serio.
Los números que cita Nieto no son inventados. En 2024, Morena y sus aliados ganaron tres de los seis distritos electorales federales en el estado, obtuvieron mayoría en el Congreso local y se hicieron de seis de las 18 presidencias municipales. Eso es un partido que ha dejado de ser oposición marginal en Querétaro para convertirse en una fuerza real con estructura territorial, recursos y ahora con un perfil de candidato que combina experiencia en el gobierno federal, visibilidad nacional y la narrativa del combate a la corrupción. Que alguien con ese currículum haya renunciado a un cargo federal para venir a recorrer Peñamiller en pleno verano dice algo sobre la seriedad con que Morena está tomando esta elección.
Cuando el aspirante contrario ya lleva siete semanas en tu estado y tú todavía no tienes candidato, el partido que debe estar preocupado es el tuyo.
Del lado del PAN el panorama es diferente. Felifer Macías sigue siendo el favorito en las encuestas ciudadanas —con una ventaja de casi 17 puntos sobre Nieto en escenarios de careo directo— pero el PAN aún no ha iniciado formalmente su proceso de selección de candidato, y la distancia entre las encuestas de hoy y los votos de junio del 2027 puede acortarse con trabajo territorial sostenido. Lo que Nieto está haciendo en estos meses — construir presencia en municipios donde Morena históricamente no llegaba, tejer alianzas con el PT y el Verde, y posicionarse como el candidato antes de que exista candidatura oficial — es exactamente el tipo de campaña anticipada que puede mover números en un estado competitivo.
Querétaro es el último gran bastión panista del centro del país. Perderlo en 2027 sería un golpe simbólico de primera magnitud para la oposición nacional. Ganarlo sería la consolidación de Morena como fuerza hegemónica en una región que durante dos décadas fue territorio vedado. Esa disputa ya empezó, aunque los tiempos electorales oficiales digan lo contrario. Nieto ya está en Querétaro. El PAN debería notarlo.
Sin Concesiones es una columna de opinión semanal de El Progresivo. Las opiniones expresadas son responsabilidad del medio.

