Lo que Sheinbaum prometió y lo que llega a Querétaro

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SINCONCESIONES

El informe del domingo suena bien en el Monumento a la Revolución. La pregunta es cuánto de eso se siente en este estado

El domingo 31 de mayo, desde el Monumento a la Revolución —el Zócalo ocupado por el FIFA Fan Fest del Mundial—, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó su balance de dos años bajo la consigna “Honestidad, resultados y amor al pueblo y a la patria”. Los números que presentó son reales y en varios casos son buenos: inversión extranjera directa de 23 mil 591 millones de dólares en el primer trimestre de 2026, un incremento del 10%; desempleo en 2.5%; 669 mil empleos formales generados; 42 millones de derechohabientes de programas sociales; jornada laboral reducida a 40 horas. En el papel, México avanza. La pregunta que vale la pena hacerse desde Querétaro es otra: ¿cuánto de ese avance llega aquí, y cómo?

Querétaro es uno de los estados donde la narrativa federal choca más frontalmente con la realidad política local. El gobierno estatal es panista, la mayoría de los municipios grandes también, y la relación entre el Ejecutivo federal y el gobierno de Mauricio Kuri ha sido, en el mejor de los casos, de coexistencia tensa. Eso tiene consecuencias prácticas para los queretanos: los programas de Bienestar llegan —las pensiones, las becas, el apoyo a discapacitados no distinguen color político—, pero la coordinación en infraestructura, seguridad y desarrollo regional suele atascarse en las fricciones entre niveles de gobierno que no comparten proyecto ni agenda.

En un estado gobernado por la oposición, los beneficios federales llegan a las personas. La coordinación estratégica, mucho menos.

El dato más relevante del informe de Sheinbaum para Querétaro no está en las cifras macroeconómicas sino en la agenda política que se desprende de ellas. La presidenta movió fichas en Morena rumbo al 2027 con este informe: consolidó su imagen de gestora eficiente, alejada del estilo confrontacional de López Obrador, y le dio a su partido un piso de legitimidad para pelear gubernaturas como la queretana. Un gobierno que llega con números de empleo, pensiones y obras tiene más argumentos para convencer a un electorado que, hasta ahora, ha preferido al PAN en las urnas estatales.

Dos años de Sheinbaum dejan un país que funciona mejor de lo que sus críticos admiten y con más problemas de los que su gobierno reconoce. Desde Querétaro eso se traduce en una paradoja cotidiana: recibimos los programas federales, competimos por la inversión nacional, pero vivimos en un estado que mira hacia otro lado cuando se trata de construir con el gobierno de la república. Esa tensión no la resuelve ningún informe. La resuelven las urnas del 2027.

Sin Concesiones es una columna de opinión semanal de El Progresivo. Las opiniones expresadas son responsabilidad del medio.

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