Morena dijo que no. Nueve de sus diputados dijeron sí

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SINCONCESIONES

El nuevo Fiscal Anticorrupción de Querétaro ya tiene nombre. Lo que reveló el proceso dice más que el resultadol jueves 18 de junio, tras dos días de negociaciones, sesión suspendida y presiones cruzadas, el Congreso de Querétaro designó a Carlos Alfredo de los Cobos Sepúlveda como nuevo Fiscal Especializado en el Combate a la Corrupción. Doctor en Derecho por la Universidad Panamericana, con experiencia en la Suprema Corte de Justicia de la Nación y en el INAI, De los Cobos gobernará esa fiscalía durante los próximos nueve años con 20 votos a favor y cinco nulos. El proceso que la semana pasada analizamos en este espacio tuvo un desenlace que vale la pena examinar con cuidado, porque lo más revelador no fue quién ganó sino cómo ganó.

Morena había anunciado públicamente que no participaría en el proceso, que el mecanismo era ilegítimo y que el nombramiento estaba decidido de antemano. Era una postura firme, documentada en conferencias de prensa y comunicados oficiales. Lo que ocurrió en el recinto legislativo el jueves fue otra cosa: nueve diputados de la bancada morenista terminaron votando a favor del mismo fiscal que su coordinador había calificado de imposición. Cinco anularon su voto. Solo los más duros de la bancada se mantuvieron en la posición original. En política, eso se llama fractura. Y en Querétaro, a un año de las elecciones, esa fractura tiene un precio.

Una bancada que anuncia una postura el lunes y la rompe el jueves no perdió la votación. Perdió credibilidad.

Del lado del PAN el resultado tiene una lectura más limpia pero no exenta de interrogantes. El gobernador Kuri felicitó al nuevo fiscal y reconoció el trabajo de los diputados para alcanzar consensos. Lo que no dijo es que esos consensos se lograron en un proceso que su propio partido diseñó para que el Ejecutivo tuviera la última palabra si el Congreso fallaba. El nuevo fiscal llegó de una terna enviada por el gobernador, fue elegido con los votos del bloque panista más los morenistas que cedieron, y gobernará una institución que deberá investigar, entre otros, al mismo gobierno que propuso su nombre. La autonomía que De los Cobos prometió fortalecer tendrá que demostrarse con hechos, no con discursos de toma de posesión.

Lo que Querétaro tiene hoy es un fiscal con un perfil técnico sólido —experiencia en la SCJN y el INAI no es poca cosa— y un proceso de designación que dejó heridas políticas en ambas bancadas. El reto de De los Cobos es exactamente ese: demostrar que su nombramiento no fue un acuerdo de cúpulas sino una decisión institucional. Tiene nueve años para probarlo. El reloj ya corre.

Sin Concesiones es una columna de opinión semanal de El Progresivo. Las opiniones expresadas son responsabilidad del medio.

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