El partido terminó — el negocio sigue
El 5 de julio, en el Estadio Azteca, México cayó 3-2 ante Inglaterra en los octavos de final del Mundial 2026. El sueño mundialista se acabó con dos goles de Bellingham en dos minutos, una ventaja que el Tri no pudo remontar a pesar de tener un hombre más durante casi media hora. La maldición de los octavos se extendió una vez más. El corazón duele. Y esta mañana, miles de emprendedores mexicanos abrieron la cortina de sus negocios con ese sabor amargo todavía en la boca.
Pero la cortina se abrió. Y eso es lo que importa hoy.
Hace tres semanas, en la Edición 003 de Modo Startup, advertimos que el Mundial era una oportunidad que no se distribuiría de forma equitativa — que se la llevarían quienes se prepararon. Eso sigue siendo cierto. Y ahora hay que hablar de algo que pocos medios van a decir hoy, entre el luto futbolístico y los análisis tácticos: qué pasa con el negocio que apostó al Mundial y acaba de perder a su principal atracción.
El impacto es real y hay que nombrarlo. Deloitte estimaba que el Mundial generaría un impacto económico de 2,730 millones de dólares en México, con ventas en gastronomía, alojamiento y entretenimiento creciendo hasta un 30% durante junio y julio. Esa derrama no desaparece de golpe con la eliminación — los partidos restantes del torneo siguen siendo un imán para turistas y aficionados en las ciudades sede — pero sí cambia el ánimo del consumidor mexicano, y ese ánimo tiene valor económico.
Los especialistas ya lo advertían: el torneo puede mejorar el ánimo de los aficionados y elevar el gasto en algunos sectores, pero el “componente emocional” de la confianza del consumidor suele responder positivamente a eventos deportivos exitosos. La eliminación frena ese impulso. El bar que tenía lleno garantizado para cada partido del Tri ahora enfrenta una semana diferente. La tienda de artículos de la selección siente el freno de inmediato. El restaurante que abrió horas extra para los partidos tendrá que recalibrar.
¿Y entonces qué? Aquí es donde el emprendedor tiene que tomar una decisión que define el carácter de su negocio: dejarse llevar por el golpe emocional o convertir el fin del Mundial en una palanca de largo plazo.
La experiencia internacional muestra que los beneficios de largo plazo de un megaevento dependen menos del evento en sí y más de las políticas e inversiones que se desarrollan alrededor de él. Lo mismo aplica para el negocio individual. El emprendedor que durante estas semanas aprendió a cobrar con tarjeta, a atender a un turista extranjero, a publicar en redes con constancia o a manejar mayor volumen de pedidos — ese emprendedor ya ganó, independientemente del marcador de ayer.
El Mundial duró un mes. Las capacidades que construiste duran años.
Hoy, antes de que el golpe emocional dicte decisiones, siéntate con tu equipo y responde tres preguntas: ¿Qué hiciste diferente en tu negocio durante el Mundial? ¿Qué funcionó? ¿Qué puedes mantener aunque el torneo haya terminado? El proceso de mejora no termina con el silbatazo final. Solo cambia de contexto.
México perdió el partido. Pero el negocio sigue de pie. Y eso, en el entorno que hemos documentado semana a semana en Modo Startup, no es poca cosa.
¿Cómo impactó el Mundial a tu negocio? ¿Qué aprendizajes te llevas para el siguiente gran evento? Cuéntanos.
MODO STARTUP es una columna semanal sobre emprendimiento, negocios y tecnología. Escrita por varios columnistas bajo una misma línea editorial.

