Firmó el veto, no firmó la paz

0
SINCONCESIONES

El debate no se cierra con la firma del veto. Lo abre de par en par.

Mauricio Kuri firmó ayer el veto a la Ley de Identidad de Género con la convicción de quien cree que está cerrando un capítulo. Lo que hizo, en realidad, fue abrirlo. El debate que existía antes del veto era legislativo, técnico, acotado a los pasillos del Congreso local. El debate que existe a partir de hoy es social, visible y ruidoso. Con una firma, el gobernador convirtió un trámite de Registro Civil en una batalla cultural que Querétaro tendrá que librar durante meses, quizás hasta la boleta de 2027.

El frente que se abre no es entre poderes —el PAN tiene mayoría en el Congreso y los diputados que votaron a favor saben bien cuánto les cuesta insistir—. El frente que se abre es en la calle. Los colectivos LGBT que celebraron el 30 de abril como una victoria histórica no van a guardar silencio. Las organizaciones de derechos humanos que llevan años documentando la discriminación que viven las personas trans en este estado tampoco. Y la atención nacional que generó la aprobación de la ley —Querétaro como uno de los últimos estados en sumarse a este reconocimiento— ahora se multiplica con el veto. Kuri acaba de convertirse en el gobernador que dio marcha atrás en derechos civiles, y ese es un titular que no se borra fácilmente.

Los derechos vetados no se evaporan. Se acumulan, y regresan con más fuerza en la siguiente elección, en la siguiente legislatura, en la siguiente generación.

El gobernador argumentó que la ley abría vacíos legales peligrosos y usó el lenguaje de la “izquierda radical” y la “contaminación ideológica” para encuadrar su decisión. Ese encuadre no es un análisis jurídico. Es una apuesta electoral: consolidar a su base conservadora de cara al proceso del 2027, en el que el PAN necesita retener la gubernatura a como dé lugar. El cálculo puede funcionar con una parte del electorado. Pero hay otra parte —jóvenes, comunidad LGBT, familias con integrantes trans, aliados de derechos civiles— que también vota, y que hoy recibió un mensaje muy claro sobre cuánto vale su presencia en este estado.

El veto no resuelve nada para las personas trans mayores de edad en Querétaro, que seguirán enfrentando el proceso judicial que esta ley buscaba eliminar. No cierra el debate, porque quienes lo impulsaron no desaparecen con una firma. Y no apaga la presión, porque la presión acaba de encenderse. Firmó el veto. No firmó la paz.

Sin Concesiones es una columna de opinión semanal de El Progresivo. Las opiniones expresadas son responsabilidad del medio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *