El cielo que nos recuerda quiénes somos

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SINCONCESIONES

Sobre las lluvias, la ciudad y lo que no hemos aprendido


Querétaro · 21 de abril de 2026Cada año, con la puntualidad que no tenemos en ninguna otra cosa, llegan las lluvias a Querétaro. Y cada año, también con pasmosa puntualidad, la ciudad se sorprende. Se inundan las mismas calles, colapsan los mismos arroyos, y circulan en redes sociales las mismas fotografías de socavones, autos varados y encharcamientos que parecen calcados de la temporada anterior.

No es que el agua nos traicione. Es que nosotros no hemos aprendido a recibirla. Una ciudad que ha crecido a toda velocidad —con fraccionamientos que tapan cauces, asfalto que impermeabiliza cerros y drenajes diseñados para otra época— no puede seguir fingiendo que las tormentas son un fenómeno imprevisto. Son, en rigor, el espejo más fiel de nuestras omisiones.

Querétaro tiene la fortuna de sus lluvias: llegan tarde, pero llegan. En un país donde el agua escasea y la sequía amenaza desde el norte, ese don debería tratarse con reverencia y con ingenio. En cambio, lo desperdiciamos en tiempo real: el agua corre por las banquetas, arrastra basura y se pierde en el drenaje antes de que alguien piense en captarla.

La próxima temporada de lluvias ya está cerca. La pregunta no es si vendrá —vendrá— sino si esta ciudad habrá decidido, por fin, tenerle un plan digno.

Sin Concesiones es una columna de opinión semanal de El Progresivo. Las opiniones expresadas son responsabilidad del medio.

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