Política queretana: entre el botox y el cinismo

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En Querétaro, los mismos políticos reciclados se maquillan de disidencia y los medios los venden como cambio. Santiago Arroyo analiza la tragicomedia política local.


Cuando el cascajo político se maquilla de disidencia

Por: Santiago Arroyo, opinador de todo con ínfulas de empresario y realidad de político fracasado
Querétaro, octubre de 2025

Hay olores que no se van. En Querétaro, cada víspera electoral huele a naftalina, a político refrito, a maquillaje sobre las arrugas del mismo elenco de siempre.

Los nombres cambian de eslogan, se actualizan las fotos de campaña con filtros de Instagram y discursos prefabricados, pero detrás del maquillaje hay la misma estructura de huesos viejos: el cascajo político de toda la vida, disfrazado de “nueva opción ciudadana”.

Y claro, los medios locales en Querétaro —esos que se autodenominan “independientes” mientras cobran publicidad institucional o favores— han entrado en su temporada de cacería.

De repente, todo lo que huela a gobierno actual es “represor, autoritario o incapaz”, mientras los “disidentes” —casualmente los mismos exfuncionarios reciclados del panismo queretano— son presentados como los nuevos mesías de la democracia.

Un libreto tan predecible que ni Televisa en sus años de oro.


Los zombis de la política queretana

La clase política queretana, la que alguna vez presumió de formar cuadros técnicos y perfiles decentes, hoy se asemeja a un casting de The Walking Dead.

Los que juraron retirarse “por congruencia” regresan con pancarta en mano y sonrisa ensayada; los que fueron olvidados por improductivos reaparecen ahora envueltos en la bandera de la “disidencia responsable”.

Y lo más divertido: se presentan como “nuevas opciones”, cuando su carrera política ya debería estar archivada junto con los boletines del sexenio pasado.

Eso sí, los operadores mediáticos ya están en acción: notas filtradas, columnas sospechosamente sincronizadas y una orquesta de opinadores profesionales que de pronto descubren que “algo huele mal” en el gobierno queretano.

¡Qué coincidencia tan oportuna! Los mismos que hace seis años lo alababan como ejemplo de orden y progreso, hoy lo tildan de dictadura panista… pero con camisetas de distinto color, claro.


El eterno retorno del mismo cascajo

No hay nuevos liderazgos, solo reciclaje.
No hay voces ciudadanas, solo políticos con crisis de abstinencia.
No hay medios críticos, solo empresas de comunicación con complejo de agencia electoral.

Y mientras tanto, el ciudadano —ese que trabaja, paga impuestos y no vive del erario ni de la nómina mediática— observa cómo los mismos de siempre se reparten los mismos cargos, con el mismo discurso de “rescate moral” y “nueva política”.

Una tragicomedia que, si no fuera tan real, sería digna de un sketch de La Caravana o de La Parodia.


Medios: moral de ocasión y publicidad disfrazada

Qué curioso: los medios queretanos que antes callaban con sobre amarillo, hoy gritan con sobre electrónico.

El silencio se cotiza según la temporada electoral. Los que antes eran “la prensa seria del Bajío” ahora funcionan como voceros de resentidos con ambiciones recicladas.

Critican “el control de la información” desde portales que viven de contratos públicos o desde micrófonos que no se encienden sin un patrocinio disfrazado de “cooperación institucional”.

Y así, entre “editoriales de indignación” y “mesas de análisis” llenas de exaspirantes a regidores frustrados, se fabrica la narrativa:

el gobierno es malo, los disidentes son buenos, y el futuro está en manos de quien ya lo tuvo y lo desperdició.

Cínico, pero funcional.


Querétaro visto como un negocio de reciclaje político

Querétaro no necesita más recicladores de discurso, ni más políticos con síndrome de abstinencia electoral.

Lo que necesita es una ciudadanía que deje de creer en la pantomima del “nuevo comienzo” cada sexenio y empiece a reconocer los rostros detrás de las máscaras.

Porque si algo ha quedado claro, es que el cambio no viene de quienes solo cambian de logo, de eslogan o de padrino mediático.

Y cuando uno ve a los mismos rostros del panismo queretano intentando venderse como disidencia, la única disidencia real es no creerles ni el saludo.

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