Apocalípticos e Integrados 2.0: El eco de Eco.

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Opinólogos digitales y la geopolítica como trending topic

En 1964, Umberto Eco publicó Apocalípticos e integrados, un ensayo donde diseccionaba la relación ambigua entre cultura de masas y sociedad. Los “apocalípticos” veían en la televisión y los cómics la decadencia de la cultura; los “integrados”, en cambio, celebraban esas expresiones como formas legítimas de comunicación popular. Medio siglo después, esa discusión no solo sigue vigente, sino que se ha radicalizado: los nuevos escenarios no son la televisión ni el cómic, sino Twitter, TikTok, Instagram y YouTube.

Del living room al timeline

Y los nuevos protagonistas no son periodistas ni académicos, sino opinólogos digitales: personajes que desde un smartphone y con una conexión decente opinan, editorializan y hasta dictan sentencia sobre guerras, crisis y diplomacia global.


Del living room al timeline

En tiempos de Eco, el living room era el espacio donde se absorbía la televisión. Hoy el timeline es el escenario donde se construye el sentido de lo político. Los opinólogos de redes sociales convierten conflictos internacionales complejísimos en narrativas digeribles: un meme, un hilo con tono didáctico, un video de un minuto que promete explicarlo todo.

El problema no es solo la simplificación —Eco ya había advertido que toda cultura de masas tiende a hacerlo—, sino el poder político que adquieren estas versiones reducidas. Un conflicto en Ucrania, Gaza o Taiwán no se mide solo por las declaraciones de cancillerías, sino también por el trending topic del día.


Apocalípticos: la sospecha permanente

Los apocalípticos digitales denuncian la superficialidad: “los opinólogos confunden a las masas”, “la geopolítica no cabe en un meme”, “la democracia peligra cuando se convierte en espectáculo”. No les falta razón. La saturación de comentarios instantáneos degrada el debate público y favorece la polarización.

Pero, como Eco señaló, los apocalípticos suelen quedar atrapados en una nostalgia de pureza: aspiran a un debate racional y profundo que, en la práctica, nunca ha existido en las masas.


Integrados: la legitimación del espectáculo

En el otro extremo, los integrados digitales celebran la democratización del discurso. Argumentan que hoy cualquiera puede opinar y que esa pluralidad enriquece la conversación global. Para ellos, un youtuber con millones de seguidores tiene tanto derecho —y en ocasiones más influencia— que un analista internacional con credenciales académicas.

El riesgo: la opinión se convierte en capital político inmediato. Influencers sin formación diplomática marcan agenda, y líderes mundiales reaccionan no solo a informes estratégicos, sino a la conversación viral.


La geopolítica como trending topic

El resultado es un escenario donde la geopolítica se caricaturiza. Una guerra ya no se explica en términos de intereses económicos o estratégicos, sino en la lucha moral entre “héroes y villanos” que los opinólogos imponen en sus narrativas. Una cumbre internacional se mide por la foto que circula y no por el tratado que se firma.

El verdadero poder de los opinólogos digitales no está en su análisis —casi siempre pobre—, sino en su capacidad de convertir la política en espectáculo viral. Ahí radica la incidencia: no en el contenido de lo que dicen, sino en la manera en que su discurso altera la percepción colectiva y presiona a gobiernos y organismos internacionales.


El eco de Eco

Si Eco dividía a la audiencia entre apocalípticos e integrados, hoy podríamos hablar de espectadores y replicadores. Unos consumen la narrativa de los opinólogos; otros la multiplican en forma de likes, shares y retuits. Ambos, sin darse cuenta, participan en la construcción de una geopolítica de memes.

La lección de Eco sigue siendo válida: lo importante no es alinearse con los apocalípticos ni con los integrados, sino aprender a leer críticamente las producciones de la cultura de masas. En tiempos donde un TikTok puede alterar la diplomacia, esa mirada crítica no es lujo intelectual: es cuestión de supervivencia política.

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