19 mil corredores, una conversación pendiente

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El domingo 4 de octubre, 19 mil personas saldrán a correr por las calles de Querétaro. Es la decimosexta edición del Querétaro Maratón — una de las carreras más importantes del Bajío, con corredores de todo México y el mundo, y una tradición que el gobernador Kuri describió en mayo como “una fiesta familiar que une culturas, fomenta la convivencia y da sentido de comunidad.”

Tiene razón. Y este año, entre los expositores que estarán presentes en el evento, habrá uno que no vende ropa deportiva ni suplementos alimenticios. El Centro Estatal de Trasplantes de Querétaro — el CETQro — estará ahí para hablar de algo que muy pocos quieren hablar: la donación de órganos.

Es una buena decisión llevar ese tema a ese evento. Y esta columna quiere explicar por qué.


Esta semana, el Hospital General de Querétaro realizó una donación multiorgánica que le dio una segunda oportunidad de vida a tres personas. Un hombre de 38 años, diagnosticado con muerte encefálica, cuya familia — en uno de los momentos más difíciles que puede vivir cualquier familia — tomó la decisión de que sus órganos siguieran viviendo en alguien más. Sus dos riñones se quedaron en Querétaro. Su hígado viajó a Tijuana.

Tres personas que estaban en lista de espera tienen hoy una vida diferente gracias a esa decisión.

En México, más de 20 mil personas están en lista de espera para recibir un trasplante. Cada año mueren miles de ellas antes de que llegue su turno. No porque no haya tecnología médica suficiente. No porque los médicos no sepan hacer el trasplante. Sino porque no hay suficientes órganos disponibles. Y no hay suficientes órganos disponibles porque no hay suficientes familias que hayan tenido la conversación.


Esa es la conversación que el CETQro quiere provocar el 4 de octubre en el Querétaro Maratón. Y es exactamente el lugar correcto para tenerla.

¿Por qué en un maratón? Porque un maratón es, por definición, una celebración del cuerpo humano y de lo que es capaz de hacer. 19 mil personas que durante semanas o meses entrenaron, cuidaron su alimentación, durmieron temprano, escucharon a su cuerpo. Personas que saben, mejor que nadie, lo que significa tener un cuerpo que funciona — y lo que significaría no tenerlo.

No hay mejor audiencia para hablar de donación de órganos que la que se reúne a las 6 de la mañana en Constituyentes para celebrar exactamente eso.


Querétaro ha avanzado de manera significativa en materia de trasplantes. El estado consolidó este año su posición como referente nacional en procedimientos de trasplante, con protocolos que la propia Secretaría de Salud reconoce como modelo. El Hospital General, el IMSS y varios centros privados tienen programas activos y equipos especializados.

Lo que frena el avance no es la capacidad médica. Es la conversación que no se tiene en casa.

La donación de órganos en México es voluntaria y requiere, en la práctica, el consentimiento de la familia en el momento crítico. Eso significa que no basta con estar registrado como donante — aunque registrarse ayuda enormemente. Lo que realmente mueve la aguja es que la familia sepa cuál es tu voluntad. Que cuando llegue ese momento — que nadie quiere imaginar pero que puede llegar — no haya duda sobre qué querías.

Esa conversación tarda diez minutos. Puede salvar tres vidas.


Los tabúes alrededor de la donación de órganos son reales y merecen respeto. Hay creencias religiosas que generan dudas. Hay desconfianza en el sistema de salud — fundada en algunas experiencias, injusta en muchas otras. Hay miedo a hablar de la muerte en un país que la celebra en noviembre pero la evita en la conversación cotidiana.

Ninguno de esos tabúes se derrumba con una campaña de gobierno. Se derrumban con conversaciones entre personas reales, en familias reales, con tiempo suficiente para hacerlo sin presión.

El maratón del 4 de octubre es una de esas oportunidades. 19 mil corredores y sus familias, sus amigos, su comunidad. El CETQro estará ahí para resolver dudas, para informar, para acompañar la conversación que muchos han postergado sin saber por qué.


Esta columna no puede cerrar sin decir lo que merece decirse: la familia del hombre de 38 años que murió esta semana en el Hospital General de Querétaro hizo algo extraordinario en el peor momento de su vida. No lo conocemos. No sabemos su nombre. Pero gracias a su decisión, tres personas están vivas hoy.

Eso es comunidad en su forma más radical: dar sin conocer a quien recibe, sin esperar nada a cambio, en el momento en que dar cuesta más.

Si el 4 de octubre, en algún punto del recorrido entre Constituyentes y la meta, alguien se acerca al stand del CETQro y tiene esa conversación con su familia por primera vez, el maratón habrá valido el doble.

Querétaro no solo corre. A veces, también salva vidas.


Querétaro de a Pie es la columna de comunidad y sociedad de El Progresivo. Se publica cada semana. Si tienes una historia que contar, escríbenos.

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