Primer lugar en competitividad, último en el volante
Querétaro presume índices de inversión y desarrollo. Life360 acaba de recordarnos lo que esos índices no miden
Querétaro lleva meses presumiendo el primer lugar en el Índice de Competitividad Urbana del IMCO. Felifer Macías lo repite en cada foro, Mauricio Kuri lo incluye en cada discurso de inversión, y los comunicados de gobierno lo convierten en el argumento central de que este estado va en la dirección correcta. Es un dato real y merece reconocerse. Lo que también merece reconocerse — aunque nadie en el gobierno lo esté anunciando en redes — es que esta misma semana, Life360 publicó el estudio de conducción más grande jamás realizado en México, con más de 2.85 mil millones de trayectos analizados, y colocó a Querétaro en el primer lugar nacional en manejo riesgoso. Velocidad excesiva, frenados bruscos, aceleraciones agresivas. El estado más competitivo del país es también el más peligroso para circular en él.
La paradoja no es un accidente. Es el retrato fiel de un modelo de desarrollo que ha apostado todo al crecimiento económico y muy poco a la calidad de vida que ese crecimiento debería generar. Querétaro suma en promedio 80 vehículos nuevos al día a su padrón vehicular. Las vialidades no crecen a ese ritmo. El transporte público tampoco. El resultado es una ciudad que atrae inversión, genera empleo y construye parques industriales mientras sus habitantes pasan horas al volante en condiciones que los vuelven más agresivos, más impacientes y, según los datos, más propensos a causar accidentes.
Un estado competitivo que no puede garantizar que sus ciudadanos lleguen sanos a casa no está tan adelante como cree.
El Observatorio Ciudadano de Movilidad lleva años señalando que el problema no son los conductores sino el modelo: más inversión en vialidades que en alternativas reales al automóvil, más fraccionamientos periféricos que ciclovías, más estacionamientos que transporte público eficiente. Querétaro acaba de lanzar Evolución Movilidad con 80 unidades nuevas de Qrobús y el EQROBUS eléctrico para el Centro Histórico — un esfuerzo genuino que merece seguimiento. Pero esas 80 unidades compiten contra los más de 29 mil vehículos nuevos que entran al estado cada año.
Los índices de competitividad miden atracción de inversión, infraestructura económica y facilidad para hacer negocios. No miden cuánto tiempo tarda un queretano en llegar al trabajo, cuántos accidentes ocurren en la carretera 57 cada fin de semana, ni cuánta contaminación generan las caravanas de autos que se forman diariamente en Constituyentes. Ser el estado más competitivo de México es un logro. Ser también el más peligroso para manejar es una advertencia que ningún índice de inversión va a resolver solo.
Sin Concesiones es una columna de opinión semanal de El Progresivo. Las opiniones expresadas son responsabilidad del medio.

