{"id":1957,"date":"2026-04-06T18:26:43","date_gmt":"2026-04-06T18:26:43","guid":{"rendered":"https:\/\/elprogresivo.mx\/?p=1957"},"modified":"2026-04-21T18:29:19","modified_gmt":"2026-04-21T18:29:19","slug":"las-que-sostienen-la-verdad-con-las-manos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elprogresivo.mx\/index.php\/2026\/04\/06\/las-que-sostienen-la-verdad-con-las-manos\/","title":{"rendered":"Las que sostienen la verdad con las manos"},"content":{"rendered":"\n<p>Hay una escena que se repite en casi cualquier sala de redacci\u00f3n, foro p\u00fablico o rueda de prensa en Quer\u00e9taro: una mujer hace la pregunta inc\u00f3moda, la que nadie m\u00e1s se atrevi\u00f3 a formular, la que deja un silencio tenso antes de que el funcionario en turno busque c\u00f3mo esquivarla. Esa escena, cotidiana y casi invisible, resume algo que este estado tarda demasiado en reconocer: que una parte sustancial de su periodismo m\u00e1s riguroso, m\u00e1s valiente y m\u00e1s necesario lo est\u00e1n haciendo mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>No es un elogio condescendiente. Es un dato que incomoda precisamente porque la estructura del gremio sigue sin reflejarlo. Las periodistas mujeres en Quer\u00e9taro cubren fuentes de alto riesgo \u2014seguridad, pol\u00edtica, corrupci\u00f3n, derechos humanos\u2014 con frecuencia sin las condiciones laborales que merece ese trabajo: sin contratos estables, sin protocolos de protecci\u00f3n, sin el respaldo institucional que s\u00ed suele extenderse, casi por inercia, a sus colegas varones. Hacen m\u00e1s con menos, y encima deben demostrar constantemente que merecen estar donde ya est\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Cubrir lo que otros callan tiene un precio. Para las periodistas mujeres, ese precio suele ser doble.<\/p>\n\n\n\n<p>El acoso no es una an\u00e9cdota aislada en sus trayectorias: es un patr\u00f3n documentado. Desde los mensajes intimidatorios que llegan despu\u00e9s de una nota inc\u00f3moda hasta la descalificaci\u00f3n sistem\u00e1tica en espacios p\u00fablicos, muchas reporteras queretanas operan bajo una presi\u00f3n que va m\u00e1s all\u00e1 del periodismo dif\u00edcil. Operan bajo la amenaza de que su credibilidad, su seguridad o su reputaci\u00f3n pueden ser usadas como herramientas de censura. Y aun as\u00ed, siguen publicando.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que construyen estas mujeres no es menor: son redes de fuentes tejidas con paciencia y confianza, coberturas sostenidas de temas que los medios grandes abandonan en cuanto dejan de ser tendencia, narrativas que ponen al centro a quienes el poder prefiere mantener en los m\u00e1rgenes. Son, en muchos sentidos, la memoria viva de lo que ocurre en este estado cuando las c\u00e1maras se apagan.<\/p>\n\n\n\n<p>Quer\u00e9taro presume modernidad y crecimiento. Pero una ciudad que no protege a quienes la informan no merece ese t\u00edtulo. Y una industria period\u00edstica que sigue midiendo con distinta vara el trabajo de sus integrantes seg\u00fan su g\u00e9nero no est\u00e1 a la altura del momento que vive la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Reconocer el papel de las periodistas mujeres en Quer\u00e9taro no es un gesto simb\u00f3lico. Es el primer paso para dejar de tratarlas como excepci\u00f3n y empezar a verlas como lo que son: columna vertebral de un periodismo que, sin ellas, simplemente no se sostendr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Sin Concesiones<\/strong> es una columna de opini\u00f3n semanal de El Progresivo. Las opiniones expresadas son responsabilidad del medio.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay una escena que se repite en casi cualquier sala de redacci\u00f3n, foro p\u00fablico o&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1953,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[62],"tags":[],"class_list":["post-1957","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elprogresivo.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1957","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elprogresivo.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elprogresivo.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elprogresivo.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elprogresivo.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1957"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elprogresivo.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1957\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1958,"href":"https:\/\/elprogresivo.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1957\/revisions\/1958"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elprogresivo.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1953"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elprogresivo.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1957"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elprogresivo.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1957"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elprogresivo.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1957"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}